Los HH. Maristas en Jaén

·  breve reseña histórica  ·


  Primera época (1930-36)

Corría el año 1930.  Un gran número de habitantes de la capital, habían manifestado en más de una ocasión a los hermanos maristas de Lucena (Córdoba) el deseo de contar con el Instituto de los HH. Maristas para tener un colegio que pudiese educar a los jóvenes de la ciudad.  El Vicario Provisor de la Diócesis, D. Francisco Blanco Nájera, viendo la conveniencia de que en la capital hubiese algún centro escolar dirigido por religiosos de la enseñanza, se dirigió a los Superiores Mayores de la Orden Marista en demanda de hermanos para crear un colegio.

Por este motivo, fueron varias las visitas que el Asistente General (Hno. Michaëlis) y el Provincial (Hno. Laurentino) hicieron a Jaén para entrevistarse y acordar con carácter definitivo que, para comienzos del curso escolar 1930-31, se podría contar con los hermanos necesarios para la Primera Enseñanza.

Por su parte, el Obispo de la Diócesis, D. Manuel Basurto y Jiménez, que ya conocía esta Congregación a través del Colegio de Lugo, aceptó la proposición con sumo agrado, dio su apoyo y cedió el Seminario Antiguo 1 hasta que se realizara la construcción de un edificio nuevo para internado.

 1 Estaba situado a espaldas del Palacio Episcopal, en esquina de la calle Obispo González con Montero Moya. Lindaba por un lado con el Palacio; por otro, con dependencias del mismo en las que se hallaba una escuela episcopal; estaban separados por un patio interior sumamente reducido. El edificio del colegio daba al costado derecho del Ayuntamiento y a la Casa del Pueblo.- (Gayá Moreno, Miguel: "Los Maristas en Jaén. (1ª época)". Inédito. 30 folios. Jaén, 1986. p. 5.)

El 15 de agosto de 1930, llegan a Jaén el Provincial y Director del nuevo Colegio para tomar posesión de su cargo, visitando, primeramente, la Catedral y a continuación al Sr. Obispo quien se congratula de su llegada y les hace entrega de las llaves del edificio que ocuparía el colegio después de su acondicionamiento.  Mientras tanto, la «Fonda Rosario» sirvió de hospedaje a los hermanos hasta que, días después, los PP. Claretianos de la Parroquia de la Merced, se brindaron gentilmente a tenerlos como huéspedes, en tanto que el Antiguo Seminario estuviese en condiciones de ser habitado.

Pocos días después llegarían los hermanos que iban a formar la primera Comunidad de Jaén.   Eran éstos: el H. Abundiano (Abundio Arnáiz), Director y Profesor de Ingreso; el H. Bernardino Rafael (Rafael Palacios), Subdirector y Profesor de la 3ª clase; el H. Joaquín (Joaquín Elizalde), Profesor de la 2ª clase, y el H. Floriberto María (Eusignio Hinojal Ruiz), Profesor de Párvulos.  A éste último se le conoció luego como H. José, y era tío de los HH. Benito y Fernando Hinojal.

Inmediatamente se iniciarían las obras de acondicionamiento en el edificio gracias a la inestimable ayuda del Vicario General de Jaén, D. Francisco Blanco Nájera que facilitó la instalación de dicho local, pues él, que había proyectado poner unas clases para alumnas normalistas en este lugar, no pudo realizarlo y ofreció cuanto poseía para ese proyecto. 2 

 2 El material que cedió el Vicario General, mediante una amortización de 20.000 ptas., comprendía ciertas instalaciones, el altar de la capilla, algunos ornamentos, etc.  El resto del material llegó de Murcia: lo necesario para un colegio de 250 a 300 alumnos que se esperaban en un par de años.- (Conde, G.: "Apuntes para el historial del «Colegio Santa María» (1ª época)". Inédito.

Una vez a punto las instalaciones, los hermanos maristas se trasladaron al colegio y se iniciaron los preparativos para recibir a los alumnos en la fecha prefijada.

Así nació el Colegio «Santa María», nombre decidido por la Dirección del Centro por ser marista y encontrarse situado junto a la jaenerísima Plaza de Santa María.  Con este nombre figuró desde su inauguración e incluso en la aprobación legal.

Primeros años de funcionamiento: 1931- 35

Desde que se anunció por la prensa local la apertura de la matrícula escolar, fueron numerosas las familias que inscribieron a sus hijos en el nuevo centro.  En Octubre de 1931 había cuatro aulas casi repletas de alumnos, con un promedio de treinta o más alumnos en cada una.  Se realizaron exámenes para mejor agruparlos en cuatro secciones: 1ª Clase, 2ª Clase, 3ª Clase e Ingreso, y se distribuyeron los libros de texto de la Editorial F.T.D. (hoy, Edelvives) así como el material de enseñanza para ponerse a trabajar inmediatamente.

El horario de clase era de 9 a 12 de la mañana, con un recreo intermedio de 20 minutos, y de 3 a 6 de la tarde.  Una vez finalizadas las clases de la tarde, los alumnos podían quedarse, de manera voluntaria, una hora en la sala de estudio del colegio para preparar las lecciones del día siguiente.  Las asignaturas que se impartían eran: Religión, Lectura, Escritura, Gramática, Ortografía, Aritmética, Geografía, Historia, Dibujo y Declamación; y eran, todas ellas, impartidas por el hermano responsable de la clase.  3  

 3 Luego, cuando se inició el Bachillerato, la Gimnasia estaba a cargo de un capitán retirado, D. Francisco Castellano, y el latín lo enseñaba el P. Eleuterio, párroco de La Merced.- (Gayá Moreno, M.: O.c., p. 10.)

Junto con la enseñanza, los alumnos recibían lecciones de piedad, devoción y urbanidad.  Los sábados se explicaba el Evangelio en el colegio, y los domingos y festivos tenían un horario de 9 a 11 de la mañana, que incluía la Santa Misa en la cercana Parroquia de la Merced.  Para este acto, los niños salían del colegio en fila de a dos y cuando llegaban a la iglesia, tenían bancos reservados.  Una vez finalizada la Misa, regresaban al colegio y en una gran sala, se les hacía entrega del Boletín Informativo de Notas para que lo viesen y firmasen sus padres.  En él constaban la conducta, rendimiento y faltas de asistencia del alumno durante la semana.

Los hermanos maristas tenían un carisma especial para los alumnos que los consideraban, según un antiguo alumno: «buenos, competentes y preparados».  4  .

 4 De la entrevista realizada por M. Gayá al antiguo alumnos D. Francisco Espinosa, el 20 de diciembre de 1985.

Vestían sotana negra ceñida con un cordón alrededor de la cintura, baberola blanca almidonada  5  y, los hermanos que había hecho los votos perpetuos, llevaban un crucifijo colgado al cuello.  Para salir a la calle se colocaban un sombrero de alas alzadas y una media capa.

 5 La baberola blanca se llamaba "rabat".  Se la puso el P. Champagnat a los hermanos en 1827, cuando les dio el nuevo hábito.  Antes de esa fecha vestían pantalones y una levita azul, con media capa del mismo color, por eso la gente los conocía como "Les Frères bleus" (Los Hermanos azules).
    Los clérigos franceses de aquella época llevaban un cuello negro que remataba por delante en dos rectángulos negros con ribete blanco, unidos tenían forma de babero.  S. Juan Bautista de la Salle, cuando fundó los Hermanos de las Escuelas Cristianas, les puso un cuello semejante, pero todo blanco.  Luego el P. Champagnat hizo lo mismo con los Hermanos Maristas.

Los jueves por la mañana se dedicaba la clase a las «luchas», dividiéndose en dos bandos.  Cada alumno hacía una pregunta al otro bando y el hermano actuaba de moderador puntuando la actuación de cada niño.

Académicamente no estaba aprobado oficialmente el colegio y, sólo después de llevar funcionando seis o siete meses, se abrió el expediente para su reconocimiento y aprobación.  En abril de 1931 fue aprobado por la II República Española, al haber sobrevivido al cambio de régimen político.

Otro de los acontecimientos que llamaron mucho la atención en el Jaén de la época fue el acto de la Primera Comunión, algo nunca visto por el esplendor que se le dio: cánticos, renovación de las promesas del Bautismo, Consagración a la Virgen, etc.  La iglesia de la Merced estaba a rebosar y, tanto las familias como el resto de los fieles asistentes, salieron visiblemente emocionados.

Finalizó el curso 1931-32 del Colegio «Santa María» con la presentación en el Instituto al examen de Ingreso de una veintena de alumnos que aprobaron todos.  Estos resultados sirvieron de mayor empuje a la Obra Marista en Jaén, aunque la caída de la Monarquía sumirá al colegio en un mar de incertidumbres sobre su futuro.

Hasta el curso 1935-36, la actividad colegial continuó su ritmo, gracias a la precaución de haber sido aprobado legalmente y a la confianza que ya gozaba entre los habitantes de Jaén, que le permitió seguir funcionando a pesar de los avatares políticos del momento.

Los alumnos que en el curso anterior habían aprobado el Ingreso en Junio y alguno más que se incorporó, empezaron el Bachillerato en septiembre de 1931, finalizando sus estudios en 1936.  Todos eran alumnos libres y acudían al Instituto a examinarse, obteniendo magníficos resultados.

El resto de los cursos transcurrieron de manera similar al primer año de funcionamiento, con las ligeras variaciones de cambios de hermanos en la Comunidad de Jaén.  6 .

 6  Éstos son los Hermanos que formaron la Comunidad de Jaén, en los años 1930 a 36 :

Curso 1930-31: H. Abundiano (Abundio Arnáiz, Director).- H. Bernardino Rafael (Rafael Palacios).- H. Joaquín (J. Elizalde).- H. Floriberto María (Eusignio Hinojal Ruiz).

Curso 1931-32: H. Abundiano.- H. Bernardino Rafael.- H. Floriberto Mª.- H. Ligorio Martín (Martín Robledo).- H. Jesús (Barbadillo).

Curso 1932-33: Los mismos, más H. Benito.- H. Paulino León (Esteban Gallo Manzanedo).

Curso 1933-34: H. Abundiano.- H. Sixto Vicente (Esteban Arriarán Esnaola).- H. José Gustavo (José Sancho Cavia).- H. Urbano Luis (Raimundo Andrés Miguel).- Bernardo José (Tomás Corral Castresana).- Paulino León.- H. Floriberto María.

Curso 1934-35: H. Abundiano.- H. Sixto Vicente.- H. Javier (Veremundo Ayúcar).- H. José Gustavo.- H. Urbano Luis.- H. Bernardo José.- Paulino León.- H. Floriberto Mª.- H. Bernardo Emilio (José Escobar).

Curso 1935-36: H. Abundiano.- H. Sixto Vicente.- H. Javier.- H. José Gustavo.- H. Luis Justino (Orive).- H. Urbano Luis.- H. Bernardo José.- H. Floriberto Mª.- H. Bernardo Emilio.- H. Florentino María (Jesús Barbería).

Ante los problemas político-sociales del momento, en el año 1935, los hermanos maristas dejaron de vestir el hábito de religiosos.

PROBLEMÁTICA DEL CURSO 1935 - 36

Al iniciarse el curso 1935-36, ya existían en el colegio nueve clases: 3 de Primera Enseñanza, Ingreso y 5 de Bachiller.

El Colegio seguía funcionando con toda normalidad gracias a la entrega de los hermanos maristas que sobrepusieron la enseñanza a cualquier otra causa política o social.  La República había prohibido dar clase a los religiosos pero, al estar legalmente aprobado el centro, no tuvieron dificultades.  El curso escolar, con un elevado número de alumnos (más de 200), discurrió por los cauces de la normalidad y alegría.  Los actos religiosos: doctrina, rosario, confesiones, etc., no se suprimieron.  Era un colegio marista antes que nada.

Gracias a la perseverancia y al ahínco, del H. Abundiano, que había conseguido que sus alumnos realizaran en los dos últimos años, tres cursos de Bachiller, salió la 1ª y única Promoción de Bachilleres del Colegio en esta 1ª época de los Maristas en Jaén.

Como la situación política no era nada estable, los hermanos sugirieron al Director que se tomaran algunas medidas para que, en el caso de posibles revueltas, pudieran disponer de algún refugio que ofreciera ciertas garantías de seguridad mientras pasaran los sucesos, a pesar de que el H. Director viera la situación con otra óptica diferente y no creía inminentes los sucesos que se avecinaban.

Los presagios de un enfrentamiento armado de los distintos grupos políticos, flotaban en el ambiente, especialmente, después de las Elecciones de febrero de 1936.

LA COMUNIDAD MARISTA DE JAÉN DURANTE LA GUERRA CIVIL

«El triunfo del Frente Popular en las Elecciones de febrero, determinó la reposición de los concejales elegidos en abril de 1931 y suspendidos a consecuencia de los sucesos de octubre de 1934.  La nueva corporación se aprestará a seguir, de acuerdo con las fuerzas políticas vencedoras, una política claramente revolucionaria..., además de las consabidas depuraciones, medidas anticlericales y cambio en la rotulación de calles ... fueron sustituidos los abundantes nombres religiosos por otros más acordes con la situación sociopolítica».  (Vida Roviralta, Mª Angeles.: "La vida cotidiana y el ayuntamiento de Jaén durante la guerra". La guerra en Andalucía Oriental (1936-39).- Periódico IDEAL. Granada, 1986. p. 127 y ss.)

El levantamiento militar del 18 de julio de 1936 sorprende a todos los Hermanos en el colegio.  7   La noticia les llega a través de la radio de la Casa del Pueblo, muy próxima al mismo, y del ajetreo que se denota en ella.

 7  Exceptuando al H. José Gustavo (José Sancho Cavia) que había acudido a Murcia para realizar un cursillo.- (Gayá Moreno, M.: O. c., p. 15.)

Pronto se sabe de un registro en el Palacio Episcopal, y que llaman varias veces a la puerta del colegio sin mayores consecuencias.  A los hermanos maristas les intriga mucho la salida de milicianos armados y que el día 20 de julio un grupo numeroso de milicianos descargue armas y municiones de un camión.  Después de la comida oyen gran alboroto formado en la Casa del Pueblo y ven salir mucha gente con armas.

Pronto una voz grita: «¡Al convento, al convento!».  Ni que decir tiene que les ha llegado la hora temida, aunque esperada y prevista; por lo que sin grandes apuros salen del colegio por una puerta excusada que cae a una casa vecina.  Distanciados, van ganando la calle, y huyendo del peligro como mejor saben y pueden.  Los asaltantes se han dirigido esta vez hacia la residencia de los PP. Claretianos.

Los hermanos maristas se distribuyen como pueden por fondas y casas particulares.  Los HH. Sixto Vicente, Bernardo José y Bernardo Emilio se establecen en «El Suizo».  A la misma fonda acuden poco después los HH. Floriberto María y Camerino Luis, pero no son admitidos.  Se dirigen entonces a la casa de D. Juan Merelo, padre de dos alumnos del colegio, quien los acoge cordialmente.

Así transcurre un mes hasta que a los que se hospedaban en «El Suizo» les llega la orden de presentarse en el Gobierno Civil quedando en calidad de detenidos.

El 24 de agosto estos hermanos son conducidos en coche celular a la Cárcel Modelo.  Los tres quedan juntos en la celda número 22 y serán amablemente provistos, por las personas que allí se encuentran, de lo más indispensable para pasar esa noche.

Al cabo de unos días, fueron detenidos los dos hermanos acogidos por la familia Merelo y llevados también a la cárcel.  A pesar de ello, la familia Merelo y especialmente Dª Angeles continuaron ayudando a los hermanos, libres o en prisión, muchas veces con gran riesgo personal.

El H. Director (H. Abundiano) creyó oportuno dejar la casa donde residía y marchar a Madrid, momento en el que una criada comunica a la CNT que en la casa había dos frailes.  Realizan una inspección pero no son encontrados.  Entonces acordonan toda la manzana para cogerlos como sea.  Al verse perdidos, los hermanos solicitan la presencia de la Guardia de Asalto y se entregan a ellos, que los conducen a Comisaría.

Los hermanos maristas que están en libertad tienen que buscarse la vida dando clases a domicilio, para lo que consiguen hacerse con un aval (que les permita el trabajo docente), y la documentación necesaria para no ser detenidos; otro hermano se coloca de enfermero en una clínica.

Los que están en la cárcel son incomunicados y el hambre se cierne sobre ellos.  En septiembre comienzan los juicios y con ellos, las ejecuciones.

Pasa el tiempo, muy mal; pero pasa y no les lleva.

Llega el verano de 1937 y van permitiendo alguna relación limitadísima con el exterior.  El H. Sixto Vicente y Bernardo José son citados a juicio: se les acusa de derechistas, de hablar mal de las izquierdas, de votar a Gil Robles... y otras cosas tan inconsistentes como ésas sobre las que no pueden más que conjeturar sin aportar testimonio positivo alguno, ni tampoco acusadores, por lo que suspenden el juicio...  Y así ¡hasta ocho veces! por lo que el fiscal se vio precisado a retirar la acusación; pero siguen retenidos en la cárcel como «detenidos gubernativos».  El H. Bernardo Emilio salió y pudo colocarse de ordenanza en pagaduría del ejército, donde permaneció hasta terminar la guerra.

El H. Bernardo José, poco después de ser declarado preso gubernativo fue alistado en el ejército republicano donde fue declarado auxiliar de segunda clase con residencia en Jaén; luego consiguió instalarse en la oficina de un abogado del Estado.

El H. Sixto Vicente salió de la cárcel cuatro meses antes de acabarse la guerra y los HH. Floriberto María y Camerino Luis permanecieron en ella hasta el fin de la contienda.

Los que gozaban de libertad prestaron ayuda material y espiritual a los encarcelados y éstos llegaron a practicar todos los ejercicios espirituales indicados en la regla marista: oraciones, lectura espiritual, estudio religioso, trabajos manuales, entre los que estaban la fabricación de rosarios aprovechando todo lo que les llegaba a sus manos: cañas, cintos, seda...

De los hermanos que formaban la Comunidad de Jaén, ninguno murió en estos agitados tiempos.  El colegio fue convertido en escuela a los comienzos; luego en hospital de sangre y asilo de refugiados.

CIERRE DEL COLEGIO «SANTA MARÍA», Y FIN DE LA 1ª ÉPOCA

Con la firma del último parte de guerra, el 1º de abril de 1939, renace la calma en toda España.

La Orden Marista había sufrido muchas bajas en la guerra.  La tendencia del momento era poner en funcionamiento los colegios cuyos edificios fuesen propiedad del Instituto Marista.

Los hermanos pertenecientes a la Comunidad de Jaén, trataron de reanudar las clases en mayo de 1939.  Lo primero que se precisaba era el material de clase.  Gran parte fue hallado en las oficinas de recuperación  8  y se empezó a dar clase a cuantos niños iban llegando.

 8  La colaboración del maestro D. Arcadio fue de vital importancia; durante la guerra, había trasladado el mobiliario a otros locales por razones de seguridad.  De este modo se recobró casi todo lo desaparecido.- (Gayá Moreno, M.: O. c., p. 21.)

Pronto se empezó a gestionar la tramitación para legalizar el Bachillerato del Colegio.  Pero en septiembre fue llamado a Córdoba el H. Director y recibió la orden de clausurar el Colegio por mandato del Consejo Provincial de los HH. Maristas.

La orden de cerrar el colegio fue cumplida, mandando una circular a las familias y publicando la noticia en la prensa local.  Esta decisión produjo gran revuelo y los padres de familia se manifestaron al Gobernador Civil pidiendo su intervención.

Éste, en nombre de la ciudad de Jaén, dirigió un oficio para que no se ausentaran de la ciudad sin su autorización hasta que no se arreglara con el Ministerio de Educación el problema de la enseñanza en Jaén.

Las clases continuaron a cargo del Director y otros colaboradores entre octubre y diciembre de 1939, pero la decisión estaba tomada.  El H. Provincial de España respondió a la petición del Gobernador Civil de Jaén indicando que la Orden Marista no podía atender el colegio por las bajas sufridas durante la guerra por lo que le parecía bien que otros profesores similares a ellos se encargaran de llevar adelante el colegio.  El curso continuó pero en diciembre de 1939 llegó el H. Administrador de la Provincia Marista de León, inventarió el mobiliario, dio la orden al H. Director de trasladarse a Venta de Baños y el colegio quedó en manos de un maestro, D. Arcadio, quien se las tuvo que arreglar como pudo para llegar a fin de curso.

El Colegio Marista «Santa María» cerró sus puertas en 1940.  . . .

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Segunda época (1952-...)

En Jaén, la añoranza de la educación marista entre las familias afectas era muy grande.  Y como, a principios de los años 50, el ambiente sociopolítico y religioso era bien distinto al de la época anterior, el patronato encargado de gestionar el regreso de los Hermanos Maristas a Jaén no encontró más que facilidades en las autoridades locales, máxime que el Vicepresidente de la Diputación, D. Ricardo de Villegas, y el propio Sr. Alcalde, D. Alfonso Montiel, eran antiguos alumnos de Málaga y tenían hijos en edad escolar.

El 24 de septiembre de 1952, fiesta de la Virgen de la Merced, los HH. Secundino (Provincial), Sérvulo (Visitador) y Germán llegaron a Jaén para reabrir el Colegio Marista cerrado doce años antes.  Fueron amablemente recibidos en el Ayuntamiento por las autoridades locales.

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EL PALACIO DE LOS QUESADA

Los Hermanos Maristas recibieron de las Hnas. Carmelitas de la Caridad (Madre Vedruna), el edificio conocido como «Palacio de los Quesada», sito en la plaza de la Merced.  El edificio databa del s. XVI y fue edificado por D. Fernando Quesada, capitán de los Tercios españoles en Italia.  Fue el primer Colegio Marista de esta segunda época.

El nuevo Colegio tomó el nombre de «Santa María de la Capilla», en honor de la Patrona de Jaén

El día 6 de octubre se procedió a la apertura del curso con toda solemnidad.  El curso comenzó con 120 alumnos, de ellos, 87 asistieron a la solemne apertura.  Se terminó el curso escolar con 138 alumnos.

Una sabia mezcla de veteranía y juventud formaba la comunidad: H. Sérvulo, Director; H. Germán, Ingreso; H. Mariano Nebreda, Primer año; H. José Pérez Peña, Grado Medio; H. Luis Ruzs, Grado Elemental.  Posteriormente se les añadiría el H. Julián Pérez Mayor.

Iniciaban una nueva andadura y, si cabe, un nuevo estilo: Atención a las actividades extraescolares como el deporte, para el que se debían desplazar hasta los desiertos campos de Peñamefecit.

Por otra parte conservaban el entusiasmo y entrega de sus predecesores.  Recibieron el apoyo de familias y autoridades, tanto religiosas como civiles, con verdadero afecto, y en noviembre, el colegio es legalmente reconocido para impartir la educación primaria.

Acontecimiento importante en este curso fue la Primera Comunión.  El H. Germán, secretario y cronista, nos dejó esta deliciosa reseña:

«Dieciocho palomitas blancas cruzaron en ese día, como ráfaga pura los claustros del colegio y las amplias naves de la iglesia de la Merced.  El nueve de mayo, a las nueve, era ya el colegio un murmullo de emociones.  A los acordes del "Sol refulgente", con letra eucarística entraron los niños de la Primera Comunión en la vetusta y conventual iglesia de la Merced.  Toda ponderación de ornato sobra cuando se palpa el orden y la sublime sencillez de la fiesta.

Los cantores, dirigidos por el H. José Pérez Peña y acompañados por el armonio y terceto de flauta, violín y contrabajo, ejecutaron con maestría varios cantos a la Virgen y al Amor de los Amores, todos a una voz, pero con tal unción que emocionaron al público.  Algunos angelillos de Belén debieron mezclarse entre los de la Schola.

Fue distribuido el Pan de los Ángeles a los primeros comulgantes y a sus familiares, que en gran número se acercaron a la Santa Mesa.

Terminado el santo sacrificio, tuvo lugar la renovación de las Promesas del Bautismo, después de lo cual salieron de la iglesia a los ecos vibrantes del himno "Soy de Cristo...", llegando al colegio entre besos y abrazos de sus papás y felicitaciones del H. Director y profesores.  Allí recibieron el hermoso recordatorio de ese día, el más dichoso de su vida.»

Inconfundible el estilo del "buen Hermano Germán", tan identificado con Jaén, y aunque sólo fuera por recordarlo con afecto vale la pena traer su testimonio.

El curso de desarrolla a plena satisfacción de todos, y continúan los excelentes resultados como libres en el Instituto "Ntra. Sra. del Carmen", casi vecino y en tan buenas relaciones de amistad y cooperación que el propio Director del mismo, D. Manuel Mozas Mesa, había confiado a los Hermanos la educación de su único sobrino, excelente alumno por otra parte, Enrique Iznaola Mozas.

Los resultados fueron óptimos:
Sobresalientes: 18'71 %.  Notables: 26'87 %.  Aprobados: 43'19 %.  Suspensos: 11'22 %.  Y ello referido a asignaturas, no a alumnos, ya que sólo 7 quedaron con materias pendientes.  En septiembre las salvaron todos con holgura.

Los resultados en Primaria fueron aún mejores.

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LA AVENIDA RUIZ JIMÉNEZ

El Colegio fue creciendo y, en opinión de los Superiores (el H. Sixto, Asistente General y el H. Demetrio Alzaga, Provincial de Bética) y de muchos padres de familia, se imponía la construcción de un nuevo colegio que pudiera albergar a tantos alumnos como solicitaban su admisión.

Se iniciaron las conversaciones oportunas con las autoridades de Jaén que no sólo dieron facilidades sino promesas, convertidas pronto en realidad, tan generosas que hubiera sido insensato rechazarlas.  Ofrecían un solar al borde del ensanche de la ciudad de unos 24.000 m2 y una subvención del 50% del coste del edificio, según política educativa del gobierno de entonces, muy preocupado del aspecto social de la educación en el país, confiando en la iniciativa privada, mejor dicho, social, al margen de los esfuerzos oficiales, que eran grandes y necesarios.

Los Hermanos Maristas, en contrapartida, completaban el coste total y se comprometían a tener un determinado número de becarios, tanto internos como externos, proporcional a los intereses de la subvención.

Se aceptan las propuestas iniciales , y el H. Demetrio Alzaga se hace cargo de los trámites iniciales con gran interés y dedicación.

En septiembre de 1953, se concede un millón de subvención para iniciar las obras, y pasadas la navidades, el Sr. Alcalde comunica que el 7 de enero estará en Madrid al objeto de ultimar el contrato del nuevo colegio, como así se realizó.  En Jaén la reunión se celebró el 18 de enero.

En el mes de mayo se recibe la autorización legal o reconocimiento oficial como Colegio de Enseñanza Media.  Según el jefe de negociado es "el informe más elocuente y honroso de cuantos hemos remitido al Ministerio".

El 2 de abril de 1955 se coloca, solemnemente, la primera piedra, con asistencia del Sr. Obispo D. Félix Romero Mengíbar; el Gobernador Civil, señor Arche; el Alcalde de la Ciudad, señor Montiel; el Presidente de la Diputación, señor Gutiérrez Higueras y demás autoridades.  Sin olvidar al H. Demetrio Alzaga, Provincial; el H. Victoriano Ruiz Yoldi, Director; los Hermanos de la comunidad y una legión de Antiguos Alumnos.

Comienzan las obras sobre un proyecto jamás soñado, en el solar de la antigua Hípica, 24.000 m2, solemne fachada, digna de un ministerio, a la futura avenida Ruiz Jiménez, 1 (antes Carrero Blanco), y con elementos tan modernos como pudiera desearse, entre ellos destacan las habitaciones individuales para los internos medianos y mayores, la piadosa capilla, el salón-cine, laboratorios, patios bien concebidos y mejor realizados y piscina, alimentada con venero propio y natural y, últimamente, polideportivo cubierto.

En visita canónica, realizada por el Rvmo. H. Leónidas, Superior General, el 26 de julio de 1956, el ilustre visitante "recorrió detenidamente el magnífico Colegio, en construcción e hizo grandes elogios por lo acertado del proyecto, la amplitud de las dependencias y galerías, y el detalle minucioso y completo de cuanto conviene a un internado".

El 14 de octubre se cubrió el edificio, se izó la bandera nacional en lo más alto y se obsequió con una comida a los 152 obreros que habían trabajado en la construcción, a cargo de D. José Luis López Jurado, antiguo alumno de Granada.

El 22 de octubre de 1957 se traslada al nuevo edificio el Colegio «Sta. María de la Capilla», sito hasta entonces en el Palacio de los Quesada.  Comenzaron las clases en las aulas ya terminadas, y se acogió a 90 internos de diversos pueblos de la provincia.

El colegio siempre ha estado al servicio de la Provincia como sede de ejercicios espirituales, cursillos Pascuas y convivencias, tanto para Hermanos, como para profesores y alumnos.

El internado fue suprimido años después.  El incremento de centros educativos en diversas poblaciones de la provincia y la conveniencia de que niños y adolescentes se eduquen en el seno familiar, aconsejó la paulatina supresión de los internados de la España Marista.

La Provincia está literalmente sembrada de prestigiosos exalumnos que, incluso a nivel nacional, dan fe de la eficacia de su educación.

Invocando cada día a la Virgen de la Capilla, a cuya imagen sirvió de cobijo mientras se remodelaba la santa capilla, la Comunidad y el Colegio siguen caminado, paso a paso, según el lema que campea en su escudo: «Esto rupes inaccesa».   Alta meta que persigue sin descanso.

Esta página ha sido elaborada a partir de :
  • Camacho Ledesma, Antonio y Coves Castellano, Aurora : «Una institución educativa: Los Maristas en Jaén (1930-1939)» Ed. Antiguos Alumnos Maristas, Jaén.
  • « F.I.C. - Vida y obra del Hno. Fancisco Ibáñez » - Recopilada por el Hno. Fernando Calvo. pp. 215-218.
  • Barbería, Jesús (H. Florentino María) : «Anecdotario de la Guerra Civil española. (1ª parte)». Inédito, 11 folios. Febrero 1985.
  • Anales de la Provincia Bética, y de la Comunidad y Colegio de Jaén.

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