El primero fue el caso de Georgina Grondin, de Watervuille (Maine, USA).
     Cayó enferma en noviembre de 1938.  Tres médicos que la examinaron a lo largo de un año diagnosticaron síntomas de cáncer y se procedió a una intervención quirúrgica.
     El 2 de septiembre de 1939, ya en la mesa de operaciones, apenas efectuada la incisión, vio el cirujano que el mal estaba demasiado extendido para extirparlo; cerró y dispuso que se llevasen a la enferma para que al menos tuviese el consuelo de morir entre los suyos.  Los médicos ayudantes opinaron lo mismo.
     La señora Grondin tenía un sobrino que era Hno. Marista, elevó su oración a Dios por intercesión del P. Champagnat ... y, al poco tiempo quedó absolutamente curada.  No volvió a sentir dolor alguno.  Como certificaron los médicos, el mal había desaparecido.
 
     El segundo caso ocurrió en la misión marista de Betafo (Madagascar).
     El 27 de octubre de 1941 cayó enfermo Juan Ranaivo, un joven indígena, alumno del colegio marista.   Lo trasladaron urgentemente al hospital de Antsirabé y el análisis del líquido cefalorraquídeo reveló una "meningitis cerebroespinal muy grave, de imposible curación".
     El Hno. Director de la misión, el párroco y todos los feligreses comenzaron a rezar, pidiendo a Dios la curación del enfermo por intercesión del P. Champagnat.
     Pero el mal seguía avanzando.  Se le administraron los últimos sacramentos y pronto entró en agonía ... en opinión de todos, era el final (incluso prepararon el ataúd) ... Pero, a los pocos días y sin saber cómo, la fiebre comenzó a bajar y el joven despertó plácidamente.  Dijo que había visto a una persona igual a la que figuraba en las estampas de Marcelino Champagnat.  Quiso levantarse, pero no se lo permitieron; se le tuvo varios días en observación ... y estaba curado.
 
 

Georgina Grondin y Juan Ranaivo

Ambos asistieron a la ceremonia de la
Beatificación de Marcelino Champagnat,
el 29 de mayo de 1955, en Roma.

 

 
     Para la Causa de Canonización fue minuciosamente estudiado y reconocido el caso del Hno. Heriberto Weber, en Uruguay.
     El Hno. Heriberto Weber nació en Essen (Alemania) en 1908.  Llegó al Uruguay en 1939 y fue uno de los fundadores de la obra marista en aquel país.
     En 1976 cayó gravemente enfermo: se le diagnosticó un cáncer en los pulmones.  La enfermedad se desarrolló rápidamente y se esperaba un inminente desenlace.  Los médicos no le dan ninguna esperanza y pronostican una muerte segura y rápida.
     La comunidad marista del Uruguay, invitada por el Hno. Ignacio del Pozo, Provincial en aquella época, pone la vida del Hno. Heriberto en manos de Dios y pide durante nueve días que, por intercesión de Marcelino Champagnat, el Hno. Heriberto recobre la salud.
    Al final de la novena el Hno. Heriberto comienza a experimentar una rápida mejoría y al cabo de pocos días se siente totalmente sano.  Los médicos, sorprendidos, realizaron un exhaustivo estudio radiológico y confirmaron su inexplicable curación.
 
 

El Hno. Heriberto Weber
saluda con la bandera de Uruguay
al bajar del avión.